Hace un par de semanas leí un artículo en un periódico de tirada nacional en el que se dejaba entrever que los precios de las viviendas tenían irremediablemente que bajar. La argumentación estribaba en la subida de los tipos de interés y en el estancamiento de las compras.
Sin embargo, discrepo. Para bien o para mal, discrepo. Creo que no se producirá dicha bajada de precios, a lo sumo, una escala inferior a lo que estamos acostumbrados.
La construcción es unos de los motores de nuestra economía y si realmente baja el precio de la vivienda será un síntoma claro de un retroceso en la economía española. Pero, un retroceso de gran calibre, tipo desastre nacional, donde poca gente podrá pagar sus hipotecas, no ya por la subida de los tipos, si no porque no tendrá un empleo. El círculo vicioso se cumple. En resumen, que si se da el caso, nos encontraríamos ante una situación tipo “corralito” ocurrido en Argentina no hace muchos años.
Otro factor a tener en cuenta es que el número de hipotecas ha bajado, cierto, pero sin embargo, se mantiene el mismo valor. Es decir, se piden menos hipotecas, pero de más dinero.
Como colofón a mi argumentación, puedo decir, que a partir de marzo de 2007 los constructores de viviendas nuevas deben acometer las obras en función de un mapa de ruidos. Me explico. Se ha regulado que las casas deben estar mejor aisladas acústicamente de los ruidos del exterior y del interior. Es evidente y lógico, que como es sabido, que los costes siempre se trasladan al consumidor final, léase, el comprador de la vivienda.
Por tanto, creo que ni a corto ni a medio plazo los precios de las viviendas vayan a bajar. Todo lo más que suban menos.
Un saludo